02 septiembre, 2006

Una Vida Con Propósito


Luego del post un poco fatalista que escribí ayer, donde claramente se dice que la vida es una enfermedad, y que en si no tiene valor alguno, lo complemento con el siguiente articulo que lo tome de ésta página. Para que por lo menos podamos hacer algo fructífero en esta vida, que por cierto, es demasiado corta, les dejo con lo siguiente:

Vida con
Propósito

Siglo y Milenio Nuevos; tengamos Vida Nueva!

¿Por qué establecemos metas que, en la mayoría de los casos, no cumplimos o cumplimos a medias? Para llegar a cumplir todas las metas que queramos es necesario reflexionar más a fondo en cuanto a por qué estamos aquí en esta vida.

Todos y cada uno de nosotros tenemos una misión por la cuál hemos llegado a esta vida. Encontrar nuestro verdadero propósito es la más alta prioridad que tenemos. Debemos buscar con ahínco eso que le dará plenitud a nuestras vidas.

Cuando vivimos en propósito vivimos plenamente. El Universo acude a brindarnos todo lo necesario para cumplir nuestra misión en esta vida, nuestra razón de ser. Y es entonces que todo lo demás se nos da por añadidura, en sincronía llegan a nosotros y se cumplen nuestras más preciadas aspiraciones. "Viviendo en propósito encontramos la plenitud de la vida"; HVM

La semilla de lo que siempre hemos querido hacer fue sembrada por nuestra Divina Presencia. Una vez que a través de la reflexión encontramos nuestra verdadera razón de ser, estamos en camino de cumplir metas que, por demás está decirlo, deben ser congruentes con nuestra misión.

Lo bello de todo esto es que haciendo lo que más nos gusta, todo lo demás se da por añadidura: amor, armonía, paz, felicidad, abundancia, prosperidad y salud. ¿Qué más podemos pedir? La pasión que le inyectemos a esas metas y la fe que pongamos en ello, nos asegurará cumplir con las mismas y estaremos en nuestro propósito.

Enfocándonos en nuestro propósito, éste se convierte en el faro que nos guía y sabemos a donde dirigirnos y qué metas debemos alcanzar. Cada meta que alcanzamos nos confirma que estamos viviendo en propósito.

Los obstáculos son aquellas cosas que nos atemorizan cuando quitamos la vista de nuestro propósito! Mantengamos nuestra atención siempre en esa misión que nos fue encomendada por nuestra Divina Presencia.

No debemos dudar que el hecho de estar aquí, en esta vida, en este momento, implica que Dios todavía nos quiere, aquí y ahora, para algo que nada más nosotros estamos llamados a hacer!

"Vivir en propósito implica necesariamente servir a nuestros semejantes en amor incondicional."; HVM

Vivimos plenamente cuando estamos en nuestro propósito y nada nos falta. Dios, en su sabiduría infinita, nos lleva a servir a los demás haciendo lo que más nos gusta "Para que tengamos vida y la tengamos en abundancia" Juan 10:10.

Es definitivo que nuestro propósito es único y nadie más lo puede llevar a cabo más que nosotros. Si no sabemos a ciencia cierta cuál es nuestra misión en la vida o no estamos seguros, podemos llevar a cabo ciertos pasos que nos ayudarán a determinar si estamos viviendo en propósito.

El primer paso básicamente es hacernos varias preguntas que contestándolas con sinceridad nos pueden orientar en el camino que ya está trazado para todos y cada uno de nosotros. Las preguntas serían las siguientes:

1. ¿Qué es aquello a lo que más me gustaría dedicarme si no hubiera ningún obstáculo y tuviera todos los recursos y medios para hacerlo?

2. ¿Qué es aquello para lo que yo tengo el talento o puedo adquirir fácilmente la habilidad para llevarlo a cabo?.

3. ¿A que podría dedicarme de lleno horas, días y semanas enteras sin cansarme o sentir fastidio o aburrimiento?

4. ¿Qué me haría sentir toda la pasión de que soy capaz y sentirme pleno y lleno de vida?

El segundo paso es poner por escrito todas las respuestas posibles sin dejar de escribir, por unos 15 a 20 minutos, dejando fluir todo lo que se nos ocurra sin omitir nada por descabellado que parezca.

El tercer paso es leer lo escrito una y otra vez e ir descartando lo que menos nos entusiasme. Y de igual manera ir dándole prioridad a aquellas actividades que más nos entusiasman, que más nos llaman la atención.

No necesariamente bastará con hacerlo una vez. Puede ser necesario hacerlo una y otra vez hasta que nos sintamos cómodos con la actividad que más sobresale. No debemos de preocuparnos por los recursos o medios para vivir nuestro propósito, ya que Dios nos da la misión, pero también los medios. Esa es su tarea, la nuestra es encontrar cuál es nuestra misión y entregarnos a ella de lleno.

2 comentarios:

Desequilibrado dijo...

Un tema muy interesante este del propósito de la vida.

Esto se hace complicado cuando te gustan muchas cosas, o cuando a veces las cosas que mejor haces te llegan a fastidiar... eso me pasa frecuentemente.

Pero como el escrito dice, mientras no se pierda de vista el objetivo se tiene la fuerza necesaria para seguir.

Unknown dijo...

Si, mientras no se pierda el objetivo, y mientras no nos olvidemos de la existencia de un Dios , que nos dio la vida, y que a pesar de todo nos guarda. Aun cuando nosotros le negamos y dudamos de Él.